El día sábado fue cumpleaños de Inesita. Como se que lee este blog, me reservo mi derecho a no mencionar su edad, a fin de mantener su amistad.
Como todos los años Inesita celebró su cumpleaños, esta vez en la “Dolce Vita”, lugar al que nunca antes había ido, así que era una buena oportunidad de conocer nuevas alternativas de diversión.
Según las condiciones del local, la reserva solo era hasta las 11 de la noche. Luego de esa hora tu mesa reservada se la daban a cualquier parroquiano que la pida, así que como siempre, yo tan puntual, llegué a tiempo a fin de asegurar “la mesa”. Y pongo “la mesa” entre comillas porque me dieron un cuadradito, un cubito ínfimo con unas sillas pequeñísimas, dignas de algún nido, de algún inicial de niños de 3 años. Eran unos asientos incomodísimos sin respaldar. Por si fuera poco la ubicación de la mesa estaba cerca de la pista de baile, que no era más que un breve espacio, una pequeñísima franja que poco a poco se fue llenando de jovenzuelos despeinados y jovencitas guapas.
A la hora se apareció Inesita con unos amigos, como siempre tarde. El local se llenó rápidamente de bote a bote a tal punto de parecer una combi en plena hora punta.
La gente bailaba apretujada, sudorosa, prácticamente se volvió imposible para mi bailar, no podía moverme en esos reducidos espacios. Y no es que sea un bailarín eximio pero pido al menos un pequeñísimo espacio para poder dar un “pasito pa adelante y otro para atrás”. Pero a los chibolos poco o nada le importaba que la pista de baile estuviera llena. De un salto se abrían paso y hacían coreografías y se iban hasta el piso y se abrían espacio a punta de caderazos. Y yo, sin poder moverme.
Cuando estaba sentado, las sillas eran tan diminutas que mi cara prácticamente daba a la espalda baja de los que estaban parados. Y como estábamos sentados al borde la pista de baile, en un momento sentí unos ligeros empujoncitos en mi cabeza, volteé y me encontré literalmente con “un poto” centelleante, redondo, apretado por unos jeans a la cadera de alguna fémina que se contorneaba al compás de la música. Yo que había volteado con el ceño fruncido con unas ganas de armarle la bronca a cualquier mozuelo que estuviera incomodándome, tremendo espectáculo hizo que me cambiara la cara y babeara como un inexperto quinceañero. Bajo esas circunstancias dejé que las cosas sigan así, me dejé llevar por la música, por el masajeo gratuito, que yoga ni que Pilates, no había mejor relajación que esa terapia.
Así transcurrió la noche y exceptuando la situación del masajeo, sinceramente no me sentí a gusto. Me sentí un bicho raro, un desubicado, como un huevo en un cebiche que no tiene nada que hacer allí.
Por eso he concluido que ya estoy viejo, que ya no estoy para estos trotes. Ya no estoy para que me estén empujando mientras bailo. Ya no estoy para la música estridente. Ya no estoy para estar peleando por un metro cuadrado. A estas alturas de mi vida prefiero mil veces una conversación que un baile. Ya no me divierte moverme como un loco sin poder conversar tranquilo. Por eso, repito, he llegado a la conclusión que ya estoy viejo.
Otro síntoma que me ha hecho llegar a este colofón es que, si alguna vez pretendo hacer algún pasito nuevo de baile en las coreografías de las canciones que dicen “para abajo, para abajo, para arriba, para arriba”, esta lumbalgia, este nervio ciático que recorre mis nalgas me hace acordar que por las puras puritas no se tiene treinta cinco años a cuestas.
Y este dolor intenso en la espalda, me ha hecho algunas malas jugadas. Por ejemplo, hace unos días me senté en el asiento final de una “couster” que corría como loca por las calles de Lima y se pasaba los baches y los rompe muelles sin la menor consideración. En cada rompe muelle me hacía saltar hasta el techo y con este dolor de espalda me hacía ver al mismísimo Judas Calato. Así que prácticamente iba en el aire, por lo que opté por levantar la pelvis, despegar el trasero del asiento en cada bache para ir en el aire y no tener que sufrir el dolor de los brincos de la combi. El problema es que como estaba la combi llena, frente a mi habían dos jovencitas guapas que me veían que cada cierto tiempo levantaba el trasero del asiento y le hacía unos movimientos pélvicos, que si bien lo hacía por un asunto de salud ellas asumieron que era algún degenerado, algún sibarita aguantado haciéndole gestos obscenos. Las féminas desaparecieron a los pocos segundos y yo quedé como un viejo verde degenerado.
Y una vez más concluyo que estoy viejo porque últimamente orino en dos direcciones. Y no es que la naturaleza haya sido generosa conmigo o que sea Pepito Dos Cañones, sino que luego de mis indagaciones profundas en Internet, he descubierto que eso es un síntoma de una “prostatitis”.
El problema es que cada vez que voy a un baño ando como perro callejero dejando mi marca por todos lados. Y no puedo apuntar con habilidad para darle al water o al urinario. Últimamente se me cruzó la loca idea de sentarme para orinar pero mi orgullo de macho que se respeta no lo permitió.
Lógicamente que me rehúso a aceptar esa enfermedad, porque temo ir a algún consultorio y ver que el médico se ponga esos guantes de látex a fin de corroborar mi dolencia.
Tengo 35 años, a menos de un mes de llegar a los 36 y ya me siento viejo. Necesito olvidarme del trabajo, de los estudios, de los problemas y del stress. Necesito relajarme, necesito hacer yoga o Pilates, o mejor que eso, necesito el masajeo del algún poto centelleante.
07 Agosto 2009, 10:47
como siempre muy bueno maestro. Pero ojo que yo no estoy viejo.
07 Agosto 2009, 11:05
hola amix, apareciste despues de un buen tiempo. Como siempre muy gracioso, pero lo que dices es verdad. Mientras mas años tienes te aparecen mas dolores. Un besote.
10 Agosto 2009, 18:54
Bueno eso es algo inevitable, pero hay que gozar la vida, ah y ya es tiempo que pases por el doc para que te de una "revisadita"...jajaja...Saludos...
13 Agosto 2009, 21:53
Para celebrar el cumpleaños de Inesita, mejor idea hubiera sido llevarla a la anticuchera de Barranco. En cuanto a tu vejez, eso está en tu mente, pero eso no significa que quieras comportarte com un chibolo, porque harías el ridículo. Asume tu edad y vive de tu experiencia.
31 Agosto 2009, 20:53
Viejo???, eso es mental ,si te sientes viejo lo estas, los dolores musculares que tienes es porque tu "Mountain Gear" es para una persona y se meten 3.....jajaja
No te pierdas pss escribe mas seguido...
07 Octubre 2009, 07:02
Buena Maestro! Como te dicen por ahi, ya estás vieja! Jajaja